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Historia · CV

Historia del currículum: de la carta de Leonardo da Vinci al filtro ATS

El CV que mandas hoy lo lee primero un programa. Hace más de 540 años, Leonardo da Vinci escribió una carta para pedir trabajo que se parece mucho a lo que todavía se recomienda. Esta es la historia, con las fuentes.

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1482: la carta de Leonardo da Vinci

Hacia 1482, Leonardo da Vinci escribió a Ludovico Sforza, que gobernaba Milán, para ofrecerle sus servicios. Se la cita a menudo como uno de los primeros currículums conocidos, aunque en realidad es una carta de presentación. El borrador se conserva en el Códice Atlántico, en la Biblioteca Ambrosiana de Milán, y no está escrito con su letra: lo pasó a limpio un copista (Wikipedia).

Lo curioso es lo que pone. De sus diez puntos, nueve hablan de ingeniería militar: puentes portátiles, máquinas de asedio, guerra naval. La pintura y la escultura aparecen solo al final (Open Culture). Leonardo no contó lo que mejor se le daba a él, sino lo que necesitaba Milán, que estaba en guerra. Consiguió el puesto y pasó casi veinte años en la corte milanesa.

Es, más de cinco siglos antes, el consejo que hoy se da para cada oferta: escribe para quien lee, no para ti.

De dónde salen las palabras

  • Curriculum vitae es latín: «el curso de la vida». En España es la palabra de siempre, abreviada «CV».
  • Résumé, la palabra que usan en Estados Unidos, viene del francés résumer, «resumir». El sentido de «resumen» está documentado en inglés desde 1804 (Etymonline).

La diferencia de nombre dice algo: el résumé americano es corto y va al grano; el curriculum vitae académico europeo, largo y completo. En España, para un trabajo normal, lo que se espera se parece más al primero: una o dos páginas.

Siglo XX: del papel a la máquina de escribir

Durante buena parte del siglo XX, el CV se escribía a mano o a máquina, se enviaba por correo y lo leía una persona. Hacia mediados de siglo ya era un requisito habitual, y empezó a incluir aficiones e intereses (Davron). Un detalle que todavía arrastramos en España: la foto. Ninguna ley la exige, pero sigue siendo habitual.

Años 90: llega internet y llegan los filtros

En 1994 nace Monster, una de las primeras webs de empleo, y la mayoría de los primeros programas para gestionar candidatos (los ATS, applicant tracking systems) aparecen hacia 1998 y 1999 (Cornerstone). Al principio eran poco más que bases de datos donde guardar currículums y buscar por palabras clave.

Ese es el origen del consejo de hoy de usar las palabras exactas de la oferta: el filtro busca palabras, no interpreta lo que quisiste decir.

2005: Europass

En febrero de 2005, la Unión Europea lanzó Europass, un modelo común de CV para moverse entre países. Entre 2005 y noviembre de 2019 se crearon en línea 150 millones de CV Europass; solo en 2019, unos 25 millones, unas 200 veces más que en 2005 (Cedefop).

2012 y 2018: los famosos «6 segundos»

En 2012, la empresa estadounidense TheLadders midió con eye tracking cuánto tardaban unos reclutadores en decidir si seguían leyendo un CV: unos 6 segundos. En 2018 repitió el estudio y salieron 7,4 segundos. Los CV con diseño sencillo, secciones claras y títulos funcionaron mejor; los recargados y a varias columnas, peor (HR Dive). Ojo: eso mide el primer vistazo, no lo que dura la lectura entera. Lo explicamos en el mito de los 6 segundos.

Hoy: casi todas las grandes empresas usan un ATS

Según Jobscan, en 2025 el 97,8 % de las empresas del Fortune 500 (489 de 500) tenía un ATS detectable, y la más usada era Workday, en más del 39 % (Jobscan). Son datos de grandes empresas de Estados Unidos, pero las multinacionales y muchas empresas medianas en España también filtran con programas así.

Por eso, lo que Leonardo hacía con instinto (hablar de lo que le pedían) hoy hay que hacerlo también con formato: una columna, secciones con nombre estándar y las palabras de la oferta, porque antes de llegar a una persona, tu CV lo lee una máquina.

Y ahora, la inteligencia artificial

La última vuelta: hoy mucha gente escribe el CV con un chat de IA. Sirve, con un riesgo: un chat generalista tiende a rellenar lo que falta con logros que suenan bien. Lo contamos en ¿ChatGPT o LaborBoost para tu CV?.

Lo que te llevas de más de 500 años de historia

  1. Escribe para quien te va a leer: lo que pide la oferta, primero.
  2. Ponle fácil la lectura a la máquina: una columna, sin tablas, títulos estándar.
  3. No exageres: lo que pones se comprueba.

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